Un blog con una única, humilde y - no por ello - sencilla misión: 10 segundos de felicidad.
lunes, 4 de marzo de 2013
La autocrítica y las conferencias de prensa.
Desde el día a día en la calle hasta las altas esferas del poder, son pocos los que realizan una autocrítica.
Cuesta encontrar situaciones donde alguien salga a decir que se equivocó, que el otro tenía razón o que es mejor... Por el contrario, se busca eludir responsabilidades a partir de excusas.
En ese sentido, se podría decir que nos estamos transformando en poderosos argumentadores de nuestra visión.
No solo carecemos de la capacidad de aceptar que nos equivocamos, si no que a su vez, solemos evitar los espacios donde se dan a lugar esas autocríticas: Las conferencias de prensa.
Por el bien de la salud, vamos a casos conocidos y poco relevantes.
En Boca, los últimos entrenadores no fueron de realizar conferencias de prensa cuando el equipo andaba mal.
El Coco Basile con su mítico Silenzio Stampa. Falcioni que si hablaba con los periodistas lo realizaba en la puerta del vestuario y a las apuradas.
Tan difícil es admitir equivocarse?
Dos videos. Dos tipos de espalda ancha. Dos actitudes ante la derrota.
El Diego post aplastante 0-4 con Alemania y su incapacidad a admitir un mal planteo de partido.
Bianchi post aplastante 1-3 con Union de Santa Fe en la Bombonera.
Uno que admite la superioridad absoluta del rival. Otro que busca gambetear respuestas.
jueves, 31 de enero de 2013
Aventuras vs Vida de adultos
Se sientan atras, miran y se empiezan a reir a carcajadas.
Se les empieza a pasar la risa, se empiezan a poner incomodos, se quedan calladados, un poco aburridos.
La parte maravillosa ya la vivieron... ahora van a empezar a parecerse a sus viejos."
lunes, 17 de diciembre de 2012
E Hbbt (El Hobbit en cortada)
El clima de la noche es ideal; conseguiste esa mesita tan deseada en la terraza; estás despierto, lúcido, rápido con los chistes; todo está ocurriendo de manera natural; ella se está buenísima, se está divirtiendo y lo mejor de todo es que está comenzando a emborracharse.
De repente, en plena charla, ella se para y se va.
Sí se va... así como si nada.
Antes de cruzar la puerta te mira y lanza un -Continuará-.
Al momento de escribir estas palabras, sigo sin ver El Hobbit.
No me caben dudas que cuando lo haga, voy a salir hiper mega excitado del cine.
Estoy convencido de que es un peliculón y jamás pondría en duda eso.
Lo que a mí me molesta es esta nueva moda de Hollywood de cortar las películas por la mitad y servirlas en varias piezas.
No me jode que Hollywood quiera hacer más guita. Me parece genial.
Estoy convencido de que a mayor facturación, mayor es la calidad de los profesionales en una industria.
Es una ecuación muy simple. Si una industria tiene beneficios cada vez mayores, más gente va a querer entrar a robar parte de esa torta. A mayor gente, mayor competitividad. A mayor competitividad más calidad.
Vamos a tener cada vez mejores actores, mejores directores y un incremento en el volúmen de Meganes Foxes.
Entonces, qué es lo que me molesta?
No me gusta que me den las cosas por la mitad.
No hay que confundir trilogías y sagas con este concepto de agarrar una película y cortartela en pedacitos. Es como que te den un chorizo todo fileteado.
Lo quiero entero!
Una cosa es que una película termine con un final abierto. Que el conflicto principal recién se resuelva en la tercer entrega. Cada película de la saga tiene sus conflictos secundarios que deben resolverse al final de cada film.
En la primera de Star Wars, Luke Skywalker había destruido la primera de Estrella de la Muerte, y aunque Darth Vader seguía suelto por ahí, el conflicto de la película estaba resuelto.
En el Señor de los Anillos: Las Dos Torres, aunque Frodo seguía dembulando por ahí y Mordor continuaba muy poderoso, habían vencido en esa mega batalla a los Orcos.
Aunque Harvey Dent haya muerto y ahora Batman pase a ser el malo de la película, The Dark Knight termina con el Joker preso.
Con estas películas fileteadas sucede lo que ejemplifiqué al principio en la salida con la mina.
Te la cortan en pleno proceso y te avisan que hay que esperar seis meses más para ver como termina.
Esta modita que empezó con Harry Potter, continuó con Crespusculo y ahora termina de instaurarse con El Hobbit es literalmente una garcha.
Ni siquiera que estos filetazos impliquen que se respeta más al libro. Harry Potter es el perfecto ejemplo de ello.
El concepto del continuará, es utilizó siempre para las telenovelas y series de televisión
Pero que haya sido incorporado al cine... Pataleo porque no me gusta.
Imaginate que en la próxima de Ben Stiller, cuando llegas al climax, donde el tipo se quedó sin la mina y deambula solo por la ciudad, te la corten. Cosa de luego tener que esperar seis meses para verlo correr al aeropuerto para que ella no parta a Australia.
Sinceramente, para cortadas ya tengo suficiente con la mía.
Los dejo, la mina del bar me aceptó salir al cine y ver El Hobbit.
jueves, 13 de diciembre de 2012
Experiencias y aprendizajes.
martes, 13 de septiembre de 2011
No saber.
Ese momento donde pasito a pasito te vas acercando. Todavía no es momento de levantar la mirada. Debe ser en el instante justo. Una equivocación en el calculo y todo habrá sido en vano. Recién en la tangencia del encuentro es donde se puede asomar la cabeza y buscar la conexión con los ojos. La complejidad de este proceso se evidencia en que solo funciona si se concibe en una milésima de segundo. Todo esto para luego continuar la marcha. Para que al cuarto o quinto paso, rotemos el cuello 50º. Al resto de la cabeza no le quedará otra que acompañar y así entonces, apreciarla. Es en este momento donde la incertidumbre es sublime. No sabemos nada. Si sonrió, si se sonrojó o si ni siquiera se inmutó.
El no saber conceptualizado en su forma más bella y humana.

jueves, 14 de julio de 2011
Descontructing Harry

A lo largo de su carrera fílmica, Woody Allen se cansó de vanagloriar al pasado.
Filmó Manhattan en blanco y negro. Musicalizó con Gershwin. En The Sleeper ridiculiza al futuro. En Radio Days recuerda a la época dorada de la radio. Sus personajes siempre suelen ir al cine a ver películas en blanco y negro de los 40’s.
El jazz de Baker, Evans y Davis, la ópera, la música clásica. Denominadores comunes en sus historias.
Sin lugar a dudas, Woody es un nostálgico –o un romántico como sugiere en su último film-.
Digamos que sus películas no son fáciles de digerir en la juventud. Sin lugar a dudas es un ícono, pero lejos está de ser masivo y –aunque un poquito menos- de ser moderno.
A cualquiera le puede copar ver Scarface o el Padrino, pero Annie Hall lamentablemente, no es para cualquiera.
Pero, hay indicios de que nuestro admirado y querido judío de Brooklyn ha entendido comprender esto y está buscando de cierta manera readaptarse a los tiempos de Lady Gaga, Coldplay y Justin Bieber.
Quizá para la mirada frívola y desgarradora, sus películas no cambiaron en nada. Pero si uno lo piensa dos suspiros más, puede darse cuenta de que ha ocurrido un cambio brutal en el director.
Sus tres últimas películas dan fe de ello.
En Whatever Works, superficialmente podemos apreciar al típico Woody Allen. Sínico, obsesivo, judío, neoyorquino y para decorar al postre, preocupadísimo por la muerte.
Lo cierto es que, en previas ocasiones, hubiese resultado muy difícil encontrar alguien adecuado para interpretar a este típico personaje, que por lo general era protagonizado por el mismísimo Woody.
Aquí es donde interviene otro judío de Brooklyn. Larry David. El cerebro detrás de Seinfeld y creador de uno de los mejores personajes, que la televisión alguna vez conoció: George Costanza.
Hace ya varios años que Larry viene protagonizando su propio show: Curb Your Enthusiasm, el cuál en simples palabras, es otro programa sobre un cínico, obsesivo-judío pero que en esta ocasión, vive en Los Angeles. Con lo cual, más que caminar, pasea en auto.
Larry David, goza de una excesiva popularidad en este momento. Si analizan el afiche de Whatever Works, observaran que prácticamente no se encuentra el nombre de Woody Allen en éste –en las letras chicas aparece como director-. Es la imagen de Larry la que ocupa en su mayoría la portada.
Por lo tanto. Primera conclusión. El genial director, a pesar de haber tenido más de 20 nominaciones al Oscar. Carece de un ego conflictivo. Al menos, no hay conflicto en que su homónimo moderno de la cole ocupe todo el espacio.
¿Por qué moderno? Larry David usa blackberry. Come Sushi. Asiste a los partidos de los Lakers. Se duerme en el teatro y en la ópera.
En segundo lugar está You’ll Meet a Tall Dark Stranger. A simple vista parece otra más de sus películas filmadas en Europa. Fotografía de la ciudad y no mucho más. Pero en ella se encuentra un grito difícil de no escuchar. El concepto de cambiar la vida de uno. Estar atento a las oportunidades. Una historia con una imagen de fondo en común: El cambio y la posibilidad de no dejar pasar la oportunidad de realizarlo. Un viejo que deja todo y se va con una prostituta. Su hija que cuando quiere abandonar a su marido, un escritor fracasado que vive idealizando a la vecina, por el dueño de la galería de arte donde trabaja, descubre que es demasiado tarde.
En este film, podemos observar como Woody intenta establecer la idea del cambio, de abandonar la cómoda rutina y soltarse a la incertidumbre. Un perfecto enclave, entre el antes y el después de su filmografía. Previamente con Whatever Works, quizá su última película focalizada en sus ideas clásicas, dándole así lugar al comienzo de lo nuevo, donde el puntapié inicial ocurrirá en, nada más, ni nada menos, que París.
Por último entonces, tenemos su film mas reciente. Midnight in Paris. En ella, encontramos a Owen Wilson obsesionado con el pasado. Fervoroso creyente de que en éste, todo era mejor y de que su madre lo parió en la fecha equivocada.
Como la película todavía permanece en cartelera, no quiero indagar mucho en ella, para no cargársela a quien lee. Ahora, me es imposible cerrar la idea si no comento lo siguiente.
Cuando el protagonista, descubre que siempre el pasado es atesorado, incluso por los que viven en el, logra entender que, lo que se debe hacer para poder disfrutar del presente, es intentar modificarlo a nuestro antojo. En criollo: cambiar lo que nos jode. Porque atascarnos con los recuerdos, es simplemente una manera de evitar ver que hay algo, de lo que nos sucede hoy en día, que no nos piace.
Volviendo a Woody, lo que él plasma aquí, es expresar este deseo de vivir el presente, dejando al pasado en el lugar que pertenece. Justamente él, que pasó su carrera glorificándolo.
Queda claro entonces la siguiente secuencia:
1) Whatever Works, con un actor similar a él, pero más moderno. Donde explaya por última vez su vieja manera de ver al mundo.
2) You’ll Meet a Tall Dark Stranger, en la cual impone su búsqueda de alterar la vida rutinaria.
3) Midnight in Paris, donde parece descubrir que su anterior forma de plasmar las cosas no es la correcta, dando luz así a esta nueva visión sobre el pasado y el presente.
Podría ocurrir que la próxima película de Woody Allen tratase de una historia romántica, entre un típico norteamericano de Nueva York y una española, donde el estructuralismo de él se viese en conflicto con la espontaneidad de ella. A partir de lo cual, todo lo que escribí previamente tan solo servirá como excusa para pasar la noche.
Sinceramente no me molesta, porque sin lugar a dudas, sería una película que disfrutaría. Lo que al fin y al cabo, es lo que de veras importa.
martes, 28 de junio de 2011
Mas que argentinos son argentines.
Oh juremos con gloria morir, oh juremos con gloria morir.
El actor le preguntaba al público: quienes de los presentes están dispuestos a morir por la patria?...
La obra trataba de un extendido monologo de una maestra de colegio público.
Debo de admitir que me puse melancólico, y a pesar de que no fui a la escuela pública, me hizo recordar mucho a mi secundaria.
Lo cual nos lleva al tema que quería hablar hoy.
Cuando yo iba al colegio (y tan solo pasaron 4 años de que me gradué) casi nadie cantaba el himno en los actos. Les digo mas: Era de pancho/pene/gil/ñoño cantarlo. Hoy sigue ocurriendo lo mismo.