miércoles, 5 de marzo de 2014

Principio, desenlace y fin.

J era mi compañera del colegio. Siempre me gustó. La noche anterior a irme de vacaciones con mis papás, ella me pasó una foto por ICQ. Se nota que la imagen era una captura de webcam; se podía verla a medias gracias a la iluminación propia de la pantalla. Era un claro plano medio y ella sonreía en su bikini. Fue la primera vez que me pajee sin porno -a lo que se entiende por porno-.
Sabía que a mi vuelta seríamos el uno para el otro. Me pasé esas vacaciones fantaseando; con ella y yo en una casa de esas sobre la playa, solos y felices. Era diciembre del 2002 y tenía 13 años. Cuando volví, J no se conectó por dos meses. Comencé el 2003 en otro colegio.

Con P hablábamos siempre por MSN Messenger. Todas las tardes apenas volvía del colegio, me conectaba y le preguntaba cómo estás? qué hacías? qué contas? Un mediodía, después de almorzar y mientras yo compraba algo en el quiosco, se me apareció, me agarró de la mano y me llevó a una esquina. Hablamos unos nueve minutos y medio y luego nos dimos un beso apresurado. Teníamos portugués y era mejor no llegar tarde porque con esa profesora no se jodía.
Yo le seguí chateando siempre después del cole. Ella, dos semanas después, se puso de novio con otro compañero y se pasaron todo segundo año apretando en los pasillos. 

S fue la primer chica con la que salí varias veces. Íbamos a una heladería; veíamos una película en su casa; otra noche en la mía, aunque en realidad no la vimos nunca y esa vez le toqué las tetas. Una amiga una tarde me convenció que no la tenía que ver más. Puedo ser fácil de influenciar.

Esa amiga pasó a ser M. Con M sí que salí varias veces. Varias veces de verdad.
A pesar de que nos quisimos demasiado, no nos tuvimos paciencia. Era el auge de mi adolescencia y no veía la hora de consolidar ese cariño con sexo. Ella siempre ponía sus peros y entonces yo fui lo suficientemente impaciente y tonto como para hacerlo con la primer pibita que apareció. En represalia, ella fue y tuvo su primera vez con un amiguito de su clase.
Tiempo después del odio, creo que volvimos a querernos; pero ya nada pudo ser lo mismo.
Fuimos un juego de mesa en donde las fichas no pueden estar en el mismo casillero, nos mantuvimos en una histérica sintonía.
Luego de casi dos años sin verla, me la crucé en una pizzería acurrucada con su nuevo novio. Ni nos saludamos.

El 2010 fue una película de drama, con un giro al suspenso y un desenlace de terror. N fue mi mejor actriz de reparto. Acompañó mi protagonismo de manera espléndida y con una performance sin fallas. Intenté premiarla, darle el Oscar que merecía. Y la llevé a París por San Valentín.
Cuando la secuela tomó un tono más alegre la cosa no funcionó. Al igual que esos actores que se destacan en exitosas series de televisión, ella no pudo desprenderse del papel por el que fue conocida; estaba demasiado atado a esos recuerdos y no supo lograr otra personificación.
La trama continuó pero sin ella en el elenco.

F llegó en el momento menos pensado. Los números en la casa de apuestas le eran totalmente desfavorables. A pesar de semejante escepticismo ella fue un vendaval; hizo saltar la banca. Y como en toda apuesta donde las probabilidades son bajas, los beneficios fueron superlativos.
Jugamos a ser una pareja moderna en una ciudad cosmopolita. Nos reíamos de nuestras diferencias; nos inventábamos similitudes; nos dejábamos sorprender. Pasamos el invierno en el subte; con caricias y mimos, indiferentes a los demás. Íbamos al cine o a comer; nos emborrachamos. Como no la dejaban dormir en casa, después de coger la llevaba de vuelta. Retornaba somnoliento y con la música al mango.
Con el calor de diciembre, el subte dejó de ser un lugar para los mimos y abrazos. Tuvimos que distanciarnos. En mayo volvió el frío pero no la encontré en ningún vagón. 

sábado, 15 de febrero de 2014

House of Cards.

Cómo se puede describir el placer de ver algo que es fantástico?

La ebullición de la sangre que corre por las venas, que te dice que estas vivo. La adrenalina que pompea al corazón.
Acabas de ver algo maravillosamente increíble.
Algo que cuando terminas de verlo tenes que aplaudir hasta sangrar. No importa donde estés; sentado frente al televisor, en la cama, en una butaca de teatro, de cine.
Cuando algo sencillamente es genial necesitas devolverle de alguna forma todo eso que te acaba de dar. Y ahí aplaudís. Aplaudís hasta no poder más. Gritas, escupís un alarido. Sabes que acabas de presenciar al ser humano en su máxima expresión.
Solo o acompañado. No importa.

Como si la Matrix de verdad existiera. Como si nosotros fuésemos una cascada de infinitos números y tan solo se necesitase una ecuación mágica para hacernos sentir. Sentirnos fantásticos.
Acercarse a alguien y susurrarle:  -8A983FHDKS1990F#. Que esa secuencia, el código secreto del universo, lograse enamorarla.

Siento que algo maravilloso es eso. Que alguien digitó la secuencia correcta, tocó las teclas indicadas y desencadenó el asombro y el placer.

Así me siento yo después de ver S02E01 de House of Cards.

martes, 3 de diciembre de 2013

Decir Mamá

Decir Mamá.
Decir, como decirlo, lo podemos hacer en diversas oportunidades. Son muchos los contextos y significados que se le aplican a la palabra.

Pero hay uno que es unívoco, universal y único.
Sí: Mamá.

Decir mamá cuando avisamos que llegamos a casa; cuando avisamos que salimos de casa; cuando se corta el agua de la ducha y desbordamos de shampoo; cuando le queremos contar la nota de un examen; cuando aprobamos; cuando no aprobamos; cuando tenemos frío; cuando tenemos calor; cuando conseguimos ese trabajo que tanto deseábamos; cuando no lo conseguimos; cuando nos metimos en quilombos; cuando zafamos de los quilombos; cuando aparece un bicho en el piso; cuando matamos al bicho; cuando queremos saber cuanto le falta para terminar de cambiarse; cuando se corta la luz; cuando queremos saber cuanto falta para comer; cuando no encontramos algo; cuando encontramos algo; cuando no queremos que se pierda lo que están mostrando en la tele; cuando nos pasa algo lindo; cuando nos pasa algo feo; cuando nos enfermamos; cuando sentimos que nos estamos por enfermar; cuando no hay mas Coca en la heladera; cuando no hay nada para comer; cuando estamos peleados con alguien y se lo queremos contar; cuando estamos peleados con alguien y no se lo queremos contar, pero ella se da cuenta igual; cuando nos enojamos; cuando estamos contentos; cuando estamos tristes; cuando necesitamos algo; cuando no necesitamos nada; cuando no nos sale la tarea; cuando nos salió la tarea;  cuando queremos faltar al cole; cuando queremos que nos pase a buscar por el cole; cuando nos casamos; cuando nos separamos; cuando ganamos; cuando perdemos.

Son incontables las veces que la llamamos por su nombre para decirle algo.

El martes 26 de noviembre se cumplieron tres años desde la última vez que la llame en voz alta.
Pero aunque sea por lo bajo, nunca hay que dejar de llamarla.

viernes, 9 de agosto de 2013

Me rozó.

Una cola larga. Estimo una media hora en ella. Por suerte no tengo tanto apuro. 

Estoy último hasta que llega una muchacha. Mejor no intentar describirla. No vale la pena el intento. Simplemente espectacular.

Si se me ocurriese algo, le hablaría. Pero la inspiración es caprichosa. 
Abatido, le doy la espalda y me concentro en mis cosas mientras aguardo que la fila avance. 
No aguanto, tengo que volver a ver esa cara. Vuelvo a girar. Es increíble, increíble. 
De pronto, la luz! En su bolsillo derecho, un libro. 
No logro ver cual es. Si tan solo... Sí, lo saca! Se dispone a leerlo. No logro ver aún la tapa. Retuerzo el cuerpo en busca de identificar el título o el autor... Ella se da cuenta. Se ríe. No se si es una buena sonrisa o una sonrisa de que idiota qué hace. Le pregunto: -Cuál es? Sí sí, lo conozco, lo leí. 
Es mi oportunidad. Se abre una ventana para continuar la conversación. Es ahora o nunca... Pero me acobardo. No puedo. No me animo. Vuelvo a girarme.

Siento algo en la espalda. 
Me rozó, si me rozó con el libro!  
Habrá sido un error o un meticuloso movimiento para llamar mi atención?
En principio me mantengo de espaldas a ella. No debo entregarme tan fácil.
Me sigue rozando! No puedo ser tan cagón.

Anticipo que la fila está llegando a su final. Muy pronto la espera se habrá terminado. Tengo que actuar ya. Me doy vuelta. Logro una mirada cómplice y retomo la conversación utilizando al libro como pretexto y pilar. Escupo -casi literalmente- dos menciones sobre el autor.

Quedan solo dos personas delante mío.
Me transpiran las manos, se me reseca la boca. 
Una persona. Soy el próximo.

Llaman al siguiente. 
-Bueno, mucho gusto.
-Igualmente.
Avanzo, uno, dos, tres pasos. Respiro. Me doy vuelta. 
-Che, queres ir al barcito de la esquina?

jueves, 11 de julio de 2013

Teología de la histeria.

No creo haber vivido equivocado.

Excepto por algún que otro infortunio pasajero o ciertos hechos de fuerzas mayores no puedo quejarme de mi vida.

Como, duermo y a veces me reproduzco (aunque mi reproducción muera asfixiada en una bolsa de latex).
Mis necesidades básicas están satisfechas.

Me ejercito, consumo, me entretengo y a veces amo.
Mis necesidades básicas modernas están satisfechas.

Pero hay momentos en donde uno le pifia. Se equivoca. Trastabilla.
Las debilidades lo carcomen, lo superan.
Años de psicoanálisis y meditación profunda para luego desbarrancar en el peor de los abismos.
Aunque sean tan solo unos pocos días, hay veces en que uno simplemente recae en sus locuras.

Hoy el Ave María me iluminó el camino.
No siempre, pero en algunas ocasiones, hacer lo contrario a lo que uno cree que es correcto nos puede llevar a la consagración.

En el siguiente video, uno de los filósofos más importantes del siglo XX nos ilustra con esta teoría de vida.



Es probable que muchos no crean en su filosofía.
Pero he de admitir que desde hoy en adelante me comulgo a su ideología.



Hay ocasiones en las que uno tiene éxito con el sexo opuesto (o el sexo que le interese) y hay ocasiones en las que uno fracasa.
Qué determina el resultado final?
Qué variable separa la victoria de la derrota?

Parecería que no hay ley ni teoría que pueda alumbrarnos el camino.

Yo tuve una o dos experiencias que me dan esperanzas. Una o dos veces creo haber hecho lo correcto y triunfado.
Mejor dicho, hice lo opuesto a lo que uno espera que sea lo correcto.
Triunfé donde otros fallaron.

Me desnudo y lo confieso.
Una vez una chica me odió. Bah, no diría que me odió pero simplemente me llamó y dijo: -prefiero que no nos veamos más-.
Así de simple, sin explicaciones claras ni conclusiones específicas.
Qué hice yo? Permanecí en la oscuridad. Me mantuve desamparado y solo. No intenté buscarla ni nada por el estilo. Esperé que pasen los días y luego me contacté.
Le dije que desconocía sus intenciones pero que me parecía que merecía una nueva oportunidad y debíamos de reveer una posible nueva salida. Y ella aceptó.

La volví a llamar unos días después. Quedamos en salir esa misma noche.
Al anochecer me volví a comunicar con ella para informarle que ese día nuestro encuentro no iba a ser posible. Que por una razón -insignificante si mal no recuerdo- no iba a poder asistir a su encuentro.
Ella enloqueció. Quemó dirían algunos literatos contemporáneos.

Desaparecí unos días y luego la volví a llamar. Ya para ese entonces era muy tarde. Esta vez ella estaba perdida. Ella era la que moría por mi.

Lo había logrado. Había ido en contra de todo libro, de todo manual básico, de toda enseñanza alguna vez aprendida. Había hecho todo mal y a pesar de eso, ella estaba al pie del cañon. Más firme que nunca.

Cuantas mujeres han actuado así? Cuantas te dicen: -dale, después nos vemos-. Para luego nunca más aparecer.
Seguramente ella había accionado así contra otros chicos en incontables situaciones.
Pero que esto le estuviese pasando a ella???
Había descubierto la pólvora.

Continué haciendo todo mal hasta que ese tipo de accionar se tornó rutina y lo mal se transformó en lo esperable, con lo cual pasó a ser lo bien. Ahí yo debería haber hecho lo contrario y pasar a hacer las cosas bien. Pero también era muy tarde pues yo era el no interesado...

Más allá de este anecdótico final me quedo con la introducción y el desarrollo.
Tal como explayó nuestro patriarca Constanza es momento de hacer todo lo que uno crea incorrecto.
Eso sí, cuidándose de que ese accionar no se transforme en rutina, porque allí uno deberá pasar rápidamente al otro opuesto de lo contrario. Y deberá comportarse bien.

Un poco por esto último dudo que éste escrito deba salir a la luz. Pero creo que ya es tarde y no puedo evitar hacer lo correcto dentro de lo malo. Una vez más me equivoqué.

domingo, 30 de junio de 2013

Sentadita

"Estaba sentadita" no se puede traducir a ningún idioma.
Simplemente no se puede.
La propia palabra sentadita acompaña demasiados significados. No es solo la descripción de que un perteneciente al género femenino está sentado por allí.

Antes de que alguien salga en busca de algún pero (solo por el placer de bastardearme) dejenme decir que era el mísmisimo J.L.B. quien decía esto.

Ahora, ¿qué? el español es el idioma superior por excelencia? Es el más completo? Si hasta hace no tanto peleábamos el descenso por culpa de la letra Ñ.
Además - y he aquí el puntapié del meollo - a veces esa complejidad puede patear en contra.
En ciertos casos necesitamos, simpleza, rapidez, eficacia lingüística
Allí es donde el inglés puede dominar, donde el inglés se torna mas facil, tanto más.

Sentadita suena muy lindo en español. Es cierto, sin dudas. Romance y poesía fusionados. Pero qué pasa cuando uno quiere decirle a una chica que le gusta?
Ese momento posterior a las cuatro o cinco salidas, donde te estás convencido de que la otra persona tiene aires de candidata.

Personalmente, en español se me hace un poco cursi.
Me gustas (acentuado en la u) es demasiado latino. Muy de película traducida de Disney para pre adolescentes.
Me gustás es no se.. muy de teatro, de traducción forzada de Fernando Masllorens y Federico González del Pino. Obras donde abusan del hey castellanizado. 

Y un te quiero, un te amo?
Con cuatro o cinco salidas todavía estás lejos de poder tirar algo así. Creo que sería un muy buen experimento, solo para observar la reacción del otro.. pero no diría que muy aconsejable.

Ahora bien, que existan las palabras: me gustás, te quiero y te amo hablan de la complejidad del español. 
El problema es que hay veces que no queremos complejidad, que necesitamos simpleza. Y ahí es donde la maquinaria yankee nos invade a todos.

I like you cuaja perfecto. Encierra un me gustás, un te quiero y me da un alguito cercano al te amo.
Justamente, al encerrar varios significados lo podes usar en cualquier momento. A la cuarta salida, al mes y medio o después del primer trimestre. Está todo bien. No hay complicaciones.
En este caso, el inglés no te falla, no te abandona. 
No perdes tiempo analizando que sí, me gustás, que sí, te quiero y todavía no me animo a decirlo.. I like you y punto. A otra cosa.

Eso es productividad.

Ahora, qué nos queda a los hispanohablantes? Emigrar es difícil,  el tema visa puede ser un impedimento. Hay que buscarse una extranjera por los bares de palermo? Seguramente ella quiera practicar el español...

Qué tal si nos animamos a decir Me gustás? Por qué tanto tabú? Tanta vuelta; tanto miedo; tanto cálculo.

La constante contradicción de esperar al príncipe azul y terminar yendose con el de campera de cuero negra y moto.
De suspirar por los romanticismos de Hollywood y después decirte: "pará, la estás flasheando.. vamos despacio".

Si Gatsby organiza inumerables fiestas en su casa para conquistar a una mujer, por qué yo no puedo?
Si Noah ve a Allie todos los días de ese verano, por qué tengo que esperar tácticamente al jueves para hablarte? Qué tiene de malo un lunes?
Qué elemento tóxico surca los aires de Buenos Aires impregnándonos con histeria y contradicción?

Yo no digo que el sentimiento tenga que se recíproco.
Ya lo cantaron Fito Paez y Ewan Mcgregor con Nicole Kidman. Lo importante es dar. Recibir viene después. Como bien dice Drexler, al fin y al cabo todo se transforma.
Que se generen los desencuentros no es un problema. Al fin y al cabo, lo seguiremos intentando, porque necesitamos los huevos. El tema es cuando el desencuentro se genera por nuestras contradicciones porteñas.

-Así que dale, quedate sentadita, si ahí nomás. Ahí en el sillón. Te quiero decir algo. Nada una boludes. Solamente que me gustás.



miércoles, 20 de marzo de 2013

Jorge Drexler, Jim Carrey, Freud y más.

Todo tiempo pasado es peor, no hay tiempo perdido peor, que el perdido en añorar. Jorge Drexler.


http://earazi.blogspot.com.ar/
La memoria, los recuerdos, las imágenes.
Todo lo que quedó en el pasado, quedó sujeto a la subjetividad.

Ningún recuerdo es del todo objetivo. Nuestra mente nos hace truquitos y nos borra, colorea y destiñe las memorias pasadas.

Pero naturalmente lo que sucede con el cuerpo tiene una razón de ser. Desde un punto de vista Freudiano, son impulsos de vida y muerte. Se podría decir que, si primordialmente tuviésemos presente los feos recuerdos, predominarían los impulsos de muerte. Mientras que cuando estos quedan resguardados en el inconciente y solo brilla lo bello, son los impulsos de vida los que florecen.

El mejor ejemplo está en los sobrevivientes a tragedias, guerras y demás catástrofes. Aquellos a los que su mente les esconde las feas vivencias son los que pueden seguir adelante. Mientras que los que no logran olvidar no suelen ser capaces de avanzar.


Viendo un unitario futurista (no tan distante) donde la idea es que las personas pueden almacenar todo lo captado por sus ojos y luego tal disco duro, volver a visualizar estos recuerdos a la perfección. Tal como fueron presenciados.



Esto va en contraposición a la idea en, la ya clásica película de cable de Jim Carrey, Eternal Sunshine of the Spotless Mind



En esta historia, la trama pasa por justamente poder borrar los recuerdos, no almacenarlos.
Evitar así lo que serían imágenes dolorosas, pero obviamente, mientras transcurre la acción, el protagonista intenta detener este proceso de wipe out.

Entonces, en qué quedamos? Qué sería mejor si pudiésemos elegir?

Borrar nuestros recuerdos? Grabarlos a la perfección sin capacidad de subjetividades impuestas por la mente? Mantenernos tal como estamos, sujetos a las crueldades o benevolencias de nuestra cabeza?


Imaginemos un mundo donde todo queda grabado a la perfección. Algo así como un TVR universal, para todos y todas.
De esta manera, evitaríamos las idealizaciones del pasado. No más vueltas entre parejas que ya olvidaron el por qué inicial de no ser más pareja. No más verte con esos amigos que en realidad no llamas más amigos. No más ir a ese lugar que no solías disfrutar.
Todo el tiempo nos pasa de volver atras con objetos y personas porque nuestros recuerdos son tergiversados.

Lo que termina sucediendo es que perdemos nuestra propia credibilidad o creencia. No recordamos por qué dejamos de hacer algo o ver a alguien. Creemos haber estado previamente equivocados.

Si tuviésemos la capacidad de almacenar todos nuestros recuerdos y repetirlos con nitidez y exactitud  no deberíamos estar atrapados en la red de la subjetividad.
Podríamos estar en un caso de Verdad Absoluta.

Por otro lado, también quedaríamos expuestos a lo previamente llamado Impulsos de Muerte. Si pudiésemos recordar con facilidad y claridad ciertos momentos e imágenes tristes, duros, malos o feos, entonces podríamos llegar a quedar estancados sin avanzar en la vida.

Un dato de color para agregar al final: Hay un clásico estudio de manual de Marketing y Comportamiento del Consumidor, donde se resalta la importancia para definir a una experiencia como buena o mala, por lo sucedido en los últimos momentos. Si uno la pasó bárbaro en un viaje, evento o situación pero sobre el final algo afectó negativamente esa experiencia, es muy probable que ese último hecho genere una sensación final de que todo fue una mierda.

Qué pasaría con esto si pudiésemos grabar y reproducir esa experiencia con exactitud?
El caso de estudio se desmoronaría.



Mientras tanto, el futuro no llegó. No podemos borrar ni almacenar la memoria. Son solo nuestros recuerdos subjetivos los que podemos mantener.

'Cause we are only humans canta por ahí con tono agudo - o eso creo - Jason Mraz.






Los videos de canciones previamente citadas:



lunes, 4 de marzo de 2013

La autocrítica y las conferencias de prensa.

En mi opinión, en la Argentina la autocrítica escasea.
Desde el día a día en la calle hasta las altas esferas del poder, son pocos los que realizan una autocrítica.

Cuesta encontrar situaciones donde alguien salga a decir que se equivocó, que el otro tenía razón o que es mejor... Por el contrario, se busca eludir responsabilidades a partir de excusas.
En ese sentido, se podría decir que nos estamos transformando en poderosos argumentadores de nuestra visión.

No solo carecemos de la capacidad de aceptar que nos equivocamos, si no que a su vez, solemos evitar los espacios donde se dan a lugar esas autocríticas: Las conferencias de prensa.


Por el bien de la salud, vamos a casos conocidos y poco relevantes.

En Boca, los últimos entrenadores no fueron de realizar conferencias de prensa cuando el equipo andaba mal.
El Coco Basile con su mítico Silenzio Stampa. Falcioni que si hablaba con los periodistas lo realizaba en la puerta del vestuario y a las apuradas.

Tan difícil es admitir equivocarse?

Dos videos. Dos tipos de espalda ancha. Dos actitudes ante la derrota.

El Diego post aplastante 0-4 con Alemania y su incapacidad a admitir un mal planteo de partido.
Bianchi post aplastante 1-3 con Union de Santa Fe en la Bombonera.


Uno que admite la superioridad absoluta del rival. Otro que busca gambetear respuestas.


jueves, 31 de enero de 2013

Aventuras vs Vida de adultos

"Ella está con el vestido de novia que es bárbaro y él con la campera toda rota.
Se sientan atras, miran y se empiezan a reir a carcajadas.

Se les empieza a pasar la risa, se empiezan a poner incomodos, se quedan calladados, un poco aburridos.

La parte maravillosa ya la vivieron... ahora van a empezar a parecerse a sus viejos."

lunes, 17 de diciembre de 2012

E Hbbt (El Hobbit en cortada)

Estas teniendo una gran salida.
El clima de la noche es ideal; conseguiste esa mesita tan deseada en la terraza; estás despierto, lúcido, rápido con los chistes; todo está ocurriendo de manera natural; ella se está buenísima, se está divirtiendo y lo mejor de todo es que está comenzando a emborracharse.
De repente, en plena charla, ella se para y se va.
Sí se va... así como si nada.
Antes de cruzar la puerta te mira y lanza un -Continuará-.


Al momento de escribir estas palabras, sigo sin ver El Hobbit.
No me caben dudas que cuando lo haga, voy a salir hiper mega excitado del cine.
Estoy convencido de que es un peliculón y jamás pondría en duda eso.

Lo que a mí me molesta es esta nueva moda de Hollywood de cortar las películas por la mitad y servirlas en varias piezas.

No me jode que Hollywood quiera hacer más guita. Me parece genial.
Estoy convencido de que a mayor facturación, mayor es la calidad de los profesionales en una industria.
Es una ecuación muy simple. Si una industria tiene beneficios cada vez mayores, más gente va a querer entrar a robar parte de esa torta. A mayor gente, mayor competitividad. A mayor competitividad más calidad.
Vamos a tener cada vez mejores actores, mejores directores y un incremento en el volúmen de Meganes Foxes.

Entonces, qué es lo que me molesta?
No me gusta que me den las cosas por la mitad.
No hay que confundir trilogías y sagas con este concepto de agarrar una película y cortartela en pedacitos. Es como que te den un chorizo todo fileteado.
Lo quiero entero!
Una cosa es que una película termine con un final abierto. Que el conflicto principal recién se resuelva en la tercer entrega. Cada película de la saga tiene sus conflictos secundarios que deben resolverse al final de cada film.
En la primera de Star Wars, Luke Skywalker había destruido la primera de Estrella de la Muerte, y aunque Darth Vader seguía suelto por ahí, el conflicto de la película estaba resuelto.
En el Señor de los Anillos: Las Dos Torres, aunque Frodo seguía dembulando por ahí y Mordor continuaba muy poderoso, habían vencido en esa mega batalla a los Orcos.
Aunque Harvey Dent haya muerto y ahora Batman pase a ser el malo de la película, The Dark Knight termina con el Joker preso.

Con estas películas fileteadas sucede lo que ejemplifiqué al principio en la salida con la mina.

Te la cortan en pleno proceso y te avisan que hay que esperar seis meses más para ver como termina.


Esta modita que empezó con Harry Potter, continuó con Crespusculo y ahora termina de instaurarse con El Hobbit es literalmente una garcha.

Ni siquiera que estos filetazos impliquen que se respeta más al libro. Harry Potter es el perfecto ejemplo de ello.

El concepto del continuará, es utilizó siempre para las telenovelas y series de televisión
Pero que haya sido incorporado al cine... Pataleo porque no me gusta.
Imaginate que en la próxima de Ben Stiller, cuando llegas al climax, donde el tipo se quedó sin la mina y deambula solo por la ciudad, te la corten. Cosa de luego tener que esperar seis meses para verlo correr al aeropuerto para que ella no parta a Australia.

Sinceramente, para cortadas ya tengo suficiente con la mía.
Los dejo, la mina del bar me aceptó salir al cine y ver El Hobbit.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Experiencias y aprendizajes.


Hace cuanto que vengo fantaseando con la vuelta del blog.
En más de una oportunidad intenté retomarlo, cada tanto reflotaba alguna buena pequeña idea pero no había caso, nunca terminaba de escribilas.  A diferencia de lo que canta Mick Jagger, a mi los old habits no me die hard.
Incluso, debo de admitir que luego de contables ocasiones, me acostumbré al ciclo de vida de las ideas: En 1.5 segundos la idea nace, entre 65 y 223 segundos la idea se desarrolla y luego de los 400 segundos, si no es plasmada en algún lugar, la idea comienza a morirse.
Pero esta vez quise que sea distinto: Son altas horas de la noche y es un martes. Si no quiero tener un miércoles de miércoles sería mejor dormirme. Pero creo que esta idea tiene valor, puede ser profunda y seria.  O quizá simplemente está un poco por encima de la media de mis ideas anteriores y sumado a que venía de leer la Orsai, me encuentro definitivamente inspirado y con ansias de mas.
Total, si mañana tengo sueño que se las arreglue mi yo futuro.
Además, la nota en humor sobre el problema de que eliminen los VIPs en los boliches bonarenses y como eso puede repercutir en qué minas levantas por la noche puede esperar.
Siempre es más fácil hablar del drama que del humor. Cuántos dramas ganaron el Oscar y cuantas comedias? Cual fue la última buena comedia que viste?
Ya lo pensó Woody Allen, es siempre mucho más fácil hacer llorar que reír.

Entonces, a qué iba? Porque hasta ahora solo hubo mucha introducción y poco desarrollo… En fin, la historia de mi vida.
Pero hablando de historias y de mi vida, quiero decir que siempre mi abuela me decía (y me dice) – ay, si yo tan solo pudiera trasmitirte mis experiencias así vos no tuvieras que equivocarte para adquirirlas

Qué tema no? Claramente como ya ven, entramos en aguas profundas.

En las amistades varoniles, la crítica suele apuntar a por qué no te cogiste a esa mina? Sos un boludo! Si está bárbara. Es mega clásica.
Nos pasamos la vida acusando a nuestros amigos de cagones por no haber continuado la relación con la rubia tetona. Sí, es clásico. El problema principal, la falacia al argumento yace en la asimetría de la información (ahí me saltó mi lado económico).
Por qué la asimetría de la información? Bueno, principalmente porque los amigos, que son externos no pudieron experimentar una cita con la rubia. No la escucharon decir: y sí, deberían volver los militares, no? y esa mina? la de los 50’, que se parecía a Marilyn Monroe, cómo se llamaba? La que era mujer de Perón
No claro, ellos nunca escucharon nada de eso, simplemente la vieron, entonces aunque vos les cuentes esto, al no adquirir la experiencia, no pueden comprender porque la dejaste ir.
Es cierto que al fin y al cabo, el que se la tiene que coger es uno mismo, con lo cual, qué carajo importa lo que digan o piensen los demás.. ja! Cómo si fuera tan fácil y la prédica de los otros no nos importase. Minga!

Entonces volvamos al tema de las experiencias. Claramente es muy difícil poder aprender de una experiencia del otro, necesitamos vivirla para incorporarla, adquirirla.
Okey, eso no significa que haya que inmolarse contra el obelisco para entender la experiencia de los secuestradores de aviones en el 9/11. Tampoco el ejemplo pavada y exagerado.
Pero si, el de la rubia. Y como el de la rubia hay montones más. Cuántas veces tuvimos que sufrir algo en carne propia para entender lo que los demás nos vaticinaban?
La clásica de papá y mamá nos avisaron…
Nos pueden decir, te va o no te va a gustar. La vas a pasar bien o mal. Pero eso no alcanza, necesitamos vivir algo para incorporarlo.

No voy a entrar en que el arte es justamente la manera de poder experimentar sensaciones sin tener que vivirlas.
Nos podemos emocionar con la película de un paralítico sin tener que terminar en silla de ruedas.

Pero, esto de las experiencias me sirve como trampolín y pelotero al siguiente razonamiento.
Cuando sos chiquito, tus papás son unos ídolos. Los queres mucho mucho y etc etc. Son lo máximo.
La adolescencia es ese momento donde además de un montón de quilombos, pasas a putear a tus papás. Día y noche. Es normal y hasta según Freud, es sano. Tu accionar es esperable!
Cuando termina la adolescencia, ese odio constante se apacigua. Puede ser cierto que un día, post sesión de terapia, llames a tus viejos al grito de: Como ustedes no me quisieron comprar la Barbie en la navidad del 93’ entonces yo no pude desarrollar una autoestima convalidante y es por eso que ahora no logro vincularme con mi marido y voy de trabajo en trabajo y pienso volverme lesbiana.
Más allá de un posible desliz, la post adolescencia es ese momento donde volves a abrazar a tus viejos. Luego de ocho o nueve años de puras peleas, la vida te devuelve varios años para que puedas amigarte con ellos.

He aquí mi pequeña experiencia personal, que como vengo comentando es muy difícil de transmitir a otros.
Sí quizá de compartir, pero probablemente se necesita vivirla para entender.
Yo tuve la mala suerte de perder a mi mamá justo cuando abandonaba la adolescencia. O quizá la muerte de mi mamá me obligó a abandonar la adolescencia.
De todos modos, el problema es que carecí de ese tiempo necesario para remendar todas las peleas de la adolescencia.
Con el diario del lunes es fácil y podría arrepentirme de todas ellas. Pero también sé que fueron naturales, parte del día a día y fundamentales en mi desarrollo personal (­¿?)
Claramente, si se pudiese compartir esta experiencia, hoy muchos adolescentes no se pelearían con sus papás, o incluso si alguien me la hubiese podido compartir a mí, hubiese limitado las discusiones clásicas de quiero ir un rato a la plaza después de la matinee . Pero, como pregonaba al principio, esto no es posible. A las cosas las tenemos que vivir y aprenderlas nosotros.

A la película no te la pueden contar, la tenes que ver. Es así.

martes, 13 de septiembre de 2011

No saber.

Ese momento donde pasito a pasito te vas acercando. Todavía no es momento de levantar la mirada. Debe ser en el instante justo. Una equivocación en el calculo y todo habrá sido en vano. Recién en la tangencia del encuentro es donde se puede asomar la cabeza y buscar la conexión con los ojos. La complejidad de este proceso se evidencia en que solo funciona si se concibe en una milésima de segundo. Todo esto para luego continuar la marcha. Para que al cuarto o quinto paso, rotemos el cuello 50º. Al resto de la cabeza no le quedará otra que acompañar y así entonces, apreciarla. Es en este momento donde la incertidumbre es sublime. No sabemos nada. Si sonrió, si se sonrojó o si ni siquiera se inmutó.

El no saber conceptualizado en su forma más bella y humana.



jueves, 14 de julio de 2011

Descontructing Harry

A lo largo de su carrera fílmica, Woody Allen se cansó de vanagloriar al pasado.

Filmó Manhattan en blanco y negro. Musicalizó con Gershwin. En The Sleeper ridiculiza al futuro. En Radio Days recuerda a la época dorada de la radio. Sus personajes siempre suelen ir al cine a ver películas en blanco y negro de los 40’s.

El jazz de Baker, Evans y Davis, la ópera, la música clásica. Denominadores comunes en sus historias.

Sin lugar a dudas, Woody es un nostálgico –o un romántico como sugiere en su último film-.

Digamos que sus películas no son fáciles de digerir en la juventud. Sin lugar a dudas es un ícono, pero lejos está de ser masivo y –aunque un poquito menos- de ser moderno.

A cualquiera le puede copar ver Scarface o el Padrino, pero Annie Hall lamentablemente, no es para cualquiera.

Pero, hay indicios de que nuestro admirado y querido judío de Brooklyn ha entendido comprender esto y está buscando de cierta manera readaptarse a los tiempos de Lady Gaga, Coldplay y Justin Bieber.

Quizá para la mirada frívola y desgarradora, sus películas no cambiaron en nada. Pero si uno lo piensa dos suspiros más, puede darse cuenta de que ha ocurrido un cambio brutal en el director.

Sus tres últimas películas dan fe de ello.

En Whatever Works, superficialmente podemos apreciar al típico Woody Allen. Sínico, obsesivo, judío, neoyorquino y para decorar al postre, preocupadísimo por la muerte.

Lo cierto es que, en previas ocasiones, hubiese resultado muy difícil encontrar alguien adecuado para interpretar a este típico personaje, que por lo general era protagonizado por el mismísimo Woody.

Aquí es donde interviene otro judío de Brooklyn. Larry David. El cerebro detrás de Seinfeld y creador de uno de los mejores personajes, que la televisión alguna vez conoció: George Costanza.

Hace ya varios años que Larry viene protagonizando su propio show: Curb Your Enthusiasm, el cuál en simples palabras, es otro programa sobre un cínico, obsesivo-judío pero que en esta ocasión, vive en Los Angeles. Con lo cual, más que caminar, pasea en auto.

Larry David, goza de una excesiva popularidad en este momento. Si analizan el afiche de Whatever Works, observaran que prácticamente no se encuentra el nombre de Woody Allen en éste –en las letras chicas aparece como director-. Es la imagen de Larry la que ocupa en su mayoría la portada.

Por lo tanto. Primera conclusión. El genial director, a pesar de haber tenido más de 20 nominaciones al Oscar. Carece de un ego conflictivo. Al menos, no hay conflicto en que su homónimo moderno de la cole ocupe todo el espacio.

¿Por qué moderno? Larry David usa blackberry. Come Sushi. Asiste a los partidos de los Lakers. Se duerme en el teatro y en la ópera.

En segundo lugar está You’ll Meet a Tall Dark Stranger. A simple vista parece otra más de sus películas filmadas en Europa. Fotografía de la ciudad y no mucho más. Pero en ella se encuentra un grito difícil de no escuchar. El concepto de cambiar la vida de uno. Estar atento a las oportunidades. Una historia con una imagen de fondo en común: El cambio y la posibilidad de no dejar pasar la oportunidad de realizarlo. Un viejo que deja todo y se va con una prostituta. Su hija que cuando quiere abandonar a su marido, un escritor fracasado que vive idealizando a la vecina, por el dueño de la galería de arte donde trabaja, descubre que es demasiado tarde.

En este film, podemos observar como Woody intenta establecer la idea del cambio, de abandonar la cómoda rutina y soltarse a la incertidumbre. Un perfecto enclave, entre el antes y el después de su filmografía. Previamente con Whatever Works, quizá su última película focalizada en sus ideas clásicas, dándole así lugar al comienzo de lo nuevo, donde el puntapié inicial ocurrirá en, nada más, ni nada menos, que París.

Por último entonces, tenemos su film mas reciente. Midnight in Paris. En ella, encontramos a Owen Wilson obsesionado con el pasado. Fervoroso creyente de que en éste, todo era mejor y de que su madre lo parió en la fecha equivocada.

Como la película todavía permanece en cartelera, no quiero indagar mucho en ella, para no cargársela a quien lee. Ahora, me es imposible cerrar la idea si no comento lo siguiente.

Cuando el protagonista, descubre que siempre el pasado es atesorado, incluso por los que viven en el, logra entender que, lo que se debe hacer para poder disfrutar del presente, es intentar modificarlo a nuestro antojo. En criollo: cambiar lo que nos jode. Porque atascarnos con los recuerdos, es simplemente una manera de evitar ver que hay algo, de lo que nos sucede hoy en día, que no nos piace.

Volviendo a Woody, lo que él plasma aquí, es expresar este deseo de vivir el presente, dejando al pasado en el lugar que pertenece. Justamente él, que pasó su carrera glorificándolo.

Queda claro entonces la siguiente secuencia:

1) Whatever Works, con un actor similar a él, pero más moderno. Donde explaya por última vez su vieja manera de ver al mundo.

2) You’ll Meet a Tall Dark Stranger, en la cual impone su búsqueda de alterar la vida rutinaria.

3) Midnight in Paris, donde parece descubrir que su anterior forma de plasmar las cosas no es la correcta, dando luz así a esta nueva visión sobre el pasado y el presente.

Podría ocurrir que la próxima película de Woody Allen tratase de una historia romántica, entre un típico norteamericano de Nueva York y una española, donde el estructuralismo de él se viese en conflicto con la espontaneidad de ella. A partir de lo cual, todo lo que escribí previamente tan solo servirá como excusa para pasar la noche.

Sinceramente no me molesta, porque sin lugar a dudas, sería una película que disfrutaría. Lo que al fin y al cabo, es lo que de veras importa.

martes, 28 de junio de 2011

Mas que argentinos son argentines.

El otro día fui al teatro y sobre el final de la obra, el actor, hizo cantar a todo el público la última estrofa del himno nacional argentino.
Oh juremos con gloria morir, oh juremos con gloria morir.
El actor le preguntaba al público: quienes de los presentes están dispuestos a morir por la patria?...
La obra trataba de un extendido monologo de una maestra de colegio público.
Debo de admitir que me puse melancólico, y a pesar de que no fui a la escuela pública, me hizo recordar mucho a mi secundaria.
Lo cual nos lleva al tema que quería hablar hoy.
Cuando yo iba al colegio (y tan solo pasaron 4 años de que me gradué) casi nadie cantaba el himno en los actos. Les digo mas: Era de pancho/pene/gil/ñoño cantarlo. Hoy sigue ocurriendo lo mismo.

Ahora.... por alguna extraña y peculiar razón cada 4 años los pibes volvían a entonar con energía las estrofas del himno nacional.
Lo cierto es que, hoy en día, lamentablemente, lo único que enamora con la patria a la mayoría de los jóvenes, es el Mundial.
Muchas publicidades durante estos eventos nos venden a los jugadores como caudillos que van a la guerra. Como valientes soldados que dejarán la vida por la bandera...
La realidad es que es todo puro maquillaje... simplemente una emocionante banda de sonido de fondo, algunas frases intensas acompañadas de imágenes de los jugadores.

Lo cierto que el patriotismo es otra cosa. Aquellos que se creen más argentinos por gritarle putos a los holandeses en el mundial sinceramente son unos imberbes.

Dentro de pocos días va a suceder algo similar con la Copa America.
Ya hay publicidades gráficas y televisivas que buscan ponernos la piel de gallina.
No me sorprendería que en algún boliche del interior del país un grupo de argentinos se crucen de manos, al grito "Pele debutó con un pibe", contra hinchas brasileños. Seguramente muchos de estos fanáticos creerán ser el soldado Cabral, pero distarán de serlo.

Lo cierto es que, en lo ideal, los chicos cantasen el himno siempre y no solo cuando juegue Messi.
Que la sangre les crispe cuando lean al primer ministro Cameron decir que la discusión por Malvinas llegó a su punto final, y no sólo cuando Alemania nos hace cuatro y nos manda de vuelta a casa.
Que se comprenda realmente el significado del "oh juremos con gloria morir". Que no sea un cántico más de la tribuna, si no un compromiso con la bandera y la patria.